dark

Me encuentro abrazando la noche entre sombras
que a coro devuelven tu nombre,
que luego esconden, cómplices
de la resquebrajada mueca en otro amanecer.

Y miro bajo la cama,
aferrado al frío tapiz que antes quemaba;

donde deseo tu esencia me atropelle,
donde pierdo las ansias de cordura.

Allí, donde yace huérfano
el calzado de brillo
junto a la seda rojiza,
indiscreta, que amarra al pasado
con sus uñas de bestia hambrienta
y me traga,
me traga,
me traga.

Y con un guiño,
me reduce a mosca en la trampa.

Seduce la nada, pegajosa,
en su corsage de ramera
y yo me hundo, vasallo impotente
en aquel lujurioso burdel.

(No por mucho tiempo)

Pues tu voz me rescata…
Aunque sólo sea para repetirse
desde su insidioso retumbar,
en las paredes de un adiós.

R. Castillo Soto
4.30.2009

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