Arrullan los balcones milenarios
guirnaldas y el pasar de golondrinas.
Las calles se engalanan
con vitrinas,
ungidas del matiz en vecindarios.

Acuden desde el mar como escenarios,
níveos rizos en olas cerulinas;
colores del edén en pueblerinas
de espuma y sal hilvanan
sus vestuarios.

Se oculta la ciudad en su belleza
y asoman mil caritas en trasnoche
que escapan de la triste realidad.

Su aliento de arrabal grita pobreza
y un par de pies descalzos en la noche,
anuncian— ¡Ya llegó la Navidad!

Raúl Castillo Soto
Voces bajo la carpa (2009)

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