Recuerdo
tu vientre de pantera
destrozado.
Mis dientes.
Tus garras
hechas cenizas en mi rostro.
Miguel Oscar Menassa

¡Qué sé yo de sombras Miguel!
No puedo explicar su convergencia en mí.
E l por qué sus dedos descarnados
—que enfrían el alma—me procuran.
Y sé que me procuran.
¿Por qué tienen ese poder sobre mí?

Pero esta sombra no es igual a las otras.
Esta me invade, coqueta y hermosa…

No sé por qué al verla ahí tirada
con esa mueca de placer,
arropada a mis pies, junto a otras,
se detiene a mirarme
con la semblanza de una niña perdida;
como queriendo, pidiendo que la quiera,
insinuando regresar
no importa lo que diga,
¡no importa lo que yo diga!
¿Quién se cree que es?

Sabe demasiado de mí, lo presiento;
pero desterrarla,
sería un acto abominable
¿Cómo hacerlo?

Me besa.
Como el pájaro azul besa a las nubes,
como el viento al estoico arrecife.
Pronto se alza de mis pies,
como reina cobra que persigue
los húmedos labios en la flauta.

¡Y me besa más!
desesperada y sorda al reclamo.
como plateada jarea por orillas sedienta.
y yo alucinado,
Marlín azul que sucumbe y desea.

Me invita a un vals,
interminable y lascivo
y me estruja con el sexo de las horas.
La boca y el vientre, no resisten.
Bebe l o c a m e n t e
la melaza de mi cuerpo.
Pero luego ríe, enajenada, pervertida
y juega,
juega en las cornisas de mi ventana,
bajo la mesa, en cada grieta
de la cómplice pared
y grita
que no me va a dejar
poner la ropa,
que no me resista…
Y me obliga a disfrutar
de la tortura de perderme
en el laberinto de sus besos.

Más tarde me desecha al sopor…
¡Cuando le viene en gana!
y yo me dejo llevar
simulando decepción.
Pero ella se queda ahí
atenta, desafiante, fetal.
Trato de convencerla
para que se marche…

Ya a mitad de camino
decide regresar
me dice
que no está del todo convencida
y se adentra, nuevamente,
en el sollozo pueril
de la carne.

¡Qué sé yo de sombras!

(…y ellas repiten)

Raúl Castillo Soto (2010)
Inspirado en la obra “Límite uno: el amor” de Miguel Oscar Menassa.
Editado en conspiración con la poeta colombiana Anna Francisca Rodas.

Arte de: Brenda Clews; Dance, the Dream, Disappearing Into Each Other…
Música: Claro de luna; Debussy

8 Comentarios »

  1. Reflejos para la -no- contrición en este vals que juega desde ese profundo inconsciente al más develado milímetro que arde y nos lanza al infinito de las sensaciones.

    Mi genio poeta…todo es absoluto mérito tuyo y te aplaudo por esta pieza inspirada en otra gran obra del admirado Miguel O. Menassa.

    Que la poesía siga danzando y filtrando cada espacio de este infinito.

    TQM y abrazotes de “Jane”

    Me gusta

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